
28/7/10
Los Señores debajo de la cama

29/5/09
Eutanasia en el Columpio
Lloró tantos días, tantas penas que no le cabían mas en su pequeño cuerpo, que a la niña se le secaron los ojos. Por un momento estuvo alegre, ya que si no se tiene mas lagrimas para esparcir, puede uno seguir con su vida, ausente de tristeza. Pero las tristezas regresaban como tercas amistades, cual necios amores y falsos olvidos: todo regresaba. Las lagrimas volvían a renacer en el interior de sus ojos, cual charco desertico alimentado por una leve lluvia pasajera. La niña lloraba y lloraba hasta el punto en que se le secaron los ojos de nuevo.
Inteligente fue aquella, ya que para evitar la situación, dejó sus ojos marchitar por completo. Así quedó ciega. Pero no se maldecía arrepentida. Prefería perderse de mucho a sufrir de la mayoría. Si, ya no podía ver lo que la hacia feliz, pero respondía diciendo que la viceversa se aplicaba y que para ella eso le era mas que suficiente, y si no lo suficiente, si lo necesario.
Pero a veces las personas son crueles, y una en forma de lamento volvió como sonido. Al oído le susurraba desgarros que la hacían sangrar, que le sembraban pus, cosechando bellos sueños. Pensó en perder tamben aquel sentido, pero justo antes de hacerlo, decidió usar lo que mejor se le daba: la imaginación.
Y encontraron el cuerpo de la niña, sonriente, con las pupilas nubladas y sentada en un apacible columpio. Estaba muerta al fin. “Y, ¿de qué murió?” se escuchó a un curioso preguntar. “De exceso de imaginación” dijo el otro. A lo que sorprendida la muchedumbre quiso saber como podía hacerse eso y alguien les dijo: “fácil, imaginó que se moría… y se murió”
28/5/09
De poetas y jardines
Se creía muy poeta porque en su mano yacía tejida una pluma.
Y cuestionaba al Jardinero:
“¿Acaso tu tierra es digna de mis pasos?”
“Pase y cargue una pequeña flor con la palma de su mano, la que guste es suya” le invitó el Jardinero, que en su vida sólo poseía diez pequeñas flores azuladas que rodeaban una vieja rosa de ocho pétalos marchitos.
El Poeta entró al jardín intentando levantar una flor, mas su mano se esfumaba cual si fuera transparente. El inocente Jardinero tomó en sus pequeñas manos la flor y suavemente la levantó.
Inmediatamente el poeta comenzó a
d e
sq ue
b r a
ja r s e.
...y en polvo se convirtió.
Desde entonces en aquel jardín reposan once pequeñas flores azuladas las cuales cuida el Jardinero.El Pasillo
Las palabras les eran mera requisición en tinta; a distancia siempre les sobraron. Una vez que se encontraron no hallaron ni una sola de aquellas con las que habían llenado tres costales de ilusiones.
Ella con el putrefactado aliento del amor hacía nadar dos cacahuates en un vaso de cerveza, mientras le susurraba al oído. Tenía todo en la cara para amarlo: una sonrisa totalmente desconectada con la tristeza que embriagaba sus ojeras, aquellas mismas que habían surcado esto y aquello y que ahora estaban al alcance del deseo. Y él la había amado con los diez dedos de sus manos.
25/5/09
El Mapa En El Piano

Un rayo alcanzó la antena que colgaba de su casa, pero la luz se detuvo frente a él, como si el relámpago tomase forma. El sólo lo miraba, estaba tan aburrido que ni eso lo sorprendería. El relámpago comenzó a emitir una tenue voz, que mas que palabras eran sonidos. “Qué es lo que te pasa, niño?” Preguntó el relámpago. Pero él no contestó.